Educar en la responsabilidad: enseñanzas de cocina y ecología para los niños

Veinte actividades en familia para promover los valores de la sustentabilidad.

Lee que dice mamá ¿tiene colores artificiales y esa otra cosa que me dijiste?– pregunta mi hijo. Evidentemente está aprendiendo a leer y no entiende mucho de glutamato monosódico ni del colorante Rojo 40, pero ahora comprende que la bebida fluorescente de frambuesa es altamente sospechosa. Y en realidad no se trata de “traumar a los niños” (como algunos dirían) de todo lo que comen ni de ser un sargento en las fiestas infantiles, se trata de desarrollar sus facultades intelectuales para que conforme crezcan puedan tomar decisiones informadas y actuar con responsabilidad. Responsabilidad para elegir sus alimentos, para cuidar y respetar el origen de éstos y las personas que los producen y, sobre todas las cosas, para preservar su salud.

Si el agua y la comida son tan básicas para el ser humano es inminente que enseñemos a los niños cosas igualmente básicas acerca de nutrición, cocina, agricultura y ecología. Al darles herramientas para producir, transformar y conservar sus alimentos de manera sustentable les damos las llaves para vivir en armonía con la naturaleza, consigo mismos y con los demás. Reconectar la salud de nuestro cuerpo con la salud de la tierra es un punto de partida. Moldear una relación positiva y respetuosa con los alimentos, la comunidad y el campo es más fácil de lo que parece. He aquí una lista de actividades que podemos realizar con nuestros hijos:

1.    Plantar semillas. Desde girasoles, hierbas de olor y chiles en una maceta hasta un huerto urbano si hay espacio. Hay muchas organizaciones que ofrecen talleres.
2.    Cuidar del jardín. Regar, sembrar un árbol, quitar las hojas secas, construir una casa para pájaros, respetar los insectos, hacer una composta, etc.
3.    Colaborar en la preparación de los alimentos, desde pelar zanahorias, batir el huevo o exprimir los limones, cualquier tarea es buena para comenzar.
4.    Participar en la elaboración del lunch escolar. Substituir chocolates por barras de amaranto y papas fritas por plátanos deshidratados por ejemplo.
5.    Incorporar regularmente un ingrediente nuevo a su dieta, puede ser uno que elija él/ella cuando te acompañe a hacer las compras.
6.    Ir a los mercados locales y platicar con los vendedores para averiguar de dónde vienen las frutas y verduras que hay en sus coloridos puestos.
7.    Leer las etiquetas de los envases y platicarles cuales son los ingredientes que llevan.
8.    Separar la basura. Lavar el envase del yogurt y ponerlo en la caja destinada al reciclaje. Visitar un centro de acopio.
9.    Incentivar el intercambio y llevarlo a un mercado de trueque.
10.    Hablar de la fauna que habita en la zona donde viven. Visitar el Parque Nacional Cimatario en Querétaro y el Charco del Ingenio en Guanajuato, por ejemplo.
11.    Conocer una granja, un rancho de vacas lecheras, un viñedo, un huerto de zarzamoras.
12.    Cuidar el agua. Poner una cubeta en la regadera y cerrar la llave al lavarse los dientes.
13.    Acudir a parques y reservas ecológicas y ¿por qué no? hacer un picnic. Recomiendo El Parque Ecológico Joya-La Barreta.
14.    Hacer ejercicio en familia, como salir a caminar y andar en bicicleta.
15.    Enseñar el valor de la solidaridad y hornear un pastel para el vecino enfermo o la familia cuyo padre se quedó sin trabajo.
16.    Participar en proyectos de la comunidad, reforestar, recoger basura, pintar banquetas.
17.    Ahorrar energía. Apagar la luz, la tele y la computadora. Poner focos ahorradores.
18.    Hacer ronda o utilizar el transporte público.
19.    Apreciar lo artesanal, adquiriendo juguetes hechos a mano en lugar de hechos en China.
20.    Vincular la vida cultural al visitar los museos, las plazas y las bibliotecas públicas.

Te propongo el siguiente reto: imprime esta lista y selecciona una o dos actividades como el objetivo de cada mes. Los niños pueden participar en la elección mensual. Ve tachando las cosas que realicen hasta completar el inventario. Me encantaría saber qué actividades fueron las que más te gustaron. Puedes compartir tus fotos aquí. Haz click aquí para descargar la lista en el formato pdf.

© 2015 Rocío Río de la Loza

Muffins de naranja y moras azules sin lácteos

Muffins de narajana y moras azules

Muffins de narajana y moras azulesHornear con mis hijos es una de las cosas que más disfruto. Esta receta es muy fácil de seguir con ellos y está repleta de nutrientes. Son ideales para el lunch escolar, el munchie de la oficina o como postre.

Estos deliciosos muffins no contienen lácteos o azúcar añadida. Se pueden congelar hasta por un mes en una bolsa re-sellable apta para congelador.

Si no deseas utilizar harina de trigo puedes sustituirla por harina sin gluten comercial (all purpose gluten free baking flour). Elije siempre harinas de granos enteros o integrales.

Recuerda que la avena no contiene gluten, sin embargo generalmente se procesa en maquinaria que maneja trigo por lo que hay contaminación cruzada. Si tienes sensibilidad o alergia al gluten o si eres celiaca es necesario utilizar avena que diga “libre de gluten” en la etiqueta, ya que casi toda la avena comercial está contaminada.

Rinde para 12 muffins.

Los ingredientes:

  • 1/3 taza de aceite de olivo extra virgen
  • ½ taza de miel de abeja (o miel de maple grado B o de agave)
  • 2/3 de jugo de naranja o mandarina recién exprimido
  • Ralladura de 2 naranjas o mandarinas
  • 1 taza de harina de trigo integral orgánica
  • 1 taza de harina de arroz integral orgánica
  • 1 taza de avena
  • ½ cdita de sal
  • 1 cdita de bicarbonato de soda
  • 1 cdita de polvo para hornear libre de aluminio
  • 1 taza de moras azules frescas o congeladas (descongelar antes)
  • Nuez de castilla en trozos o cualquier otra nuez
  • Semillas de calabaza

+ 12 capacillos y 1 charola para 12 panquecitos

Preparacion muffins de narajana y moras azulesLas instrucciones:

  1. Precalienta el horno a 180°C.
  2. En un bol mezcla el aceite, el jugo de naranja, la ralladura y la miel.
  3. En otro bol más grande cierne las harinas, el bicarbonato, la sal y el polvo para hornear. Incorpora la avena.
  4. Añade la mezcla húmeda a la de los ingredientes secos y mezcla con movimientos envolventes. No requieres utilizar batidora, solamente una cuchara de pala y un brazo fuerte.
  5. Al final agrega las moras azules y revuelve delicadamente.
  6. Coloca los capacillos en la charola y con una cuchara sopera vierte la masa. Llénalos solamente hasta tres cuartos de su capacidad para que no se derramen.
  7. Hornea durante 20-25 minutos o hasta que al insertar un palillo salga completamente limpio.
  8. Deja enfriar un poco antes de removerlos de la charola.
  9. Guarda en un recipiente hermético una vez que estén completamente fríos. Duran hasta 5 días.

© 2015 Rocío Río de la Loza