Reducir tu consumo de carne beneficia al planeta

La producción de carne es una de las actividades humanas que más impacto tienen en el medio ambiente, particularmente en el cambio climático. ¿Por qué?

  • El planeta tiene una capacidad limitada para sostener el crecimiento de la población humana y su actividad. De acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), “la humanidad agotó el 19 de agosto su presupuesto ecológico anual… De mantener esta tendencia necesitaremos al menos 3 planetas para abastecernos en 2050.”[1]
  • La ganadería representa el 70% del uso de la tierra agrícola y ocupa un 30% de la superficie total del planeta. Contribuyendo directamente a un mundo menos verde.
  • Es la causa número uno de deforestación. Los árboles son talados para crear tierras de pastoreo. Al destruir los bosques se arrasa con la biodiversidad y al quitar la cobertura vegetal el agua de las lluvias escurre libremente arrastrando sedimentos y erosionando el suelo, generando procesos de desertificación. Además muchas comunidades tienen su sustento en los bosques, su pérdida significa que deben migrar o buscarse la vida de otra forma.
  • Las prácticas de cría intensiva son muy cuestionables. Desde la década de los años 50, casi toda la carne comercial (osea la que se compra en el súper) ha sido producida en “granjas” que más bien parecen fábricas donde los animales viven aglomerados en jaulas, en condiciones poco higiénicas, obligados a ingerir alimentos diseñados en un laboratorio para hacerlos engordar rápidamente, donde se les suministran hormonas de crecimiento y antibióticos para controlar las enfermedades que se generan por las mismas circunstancias en las que los tienen. Y sobre todo, casi siempre son maltratados. Si quieres saber más de ésto puedes ver en Youtube el documental “Glass Walls” (Paredes de Cristal), donde Paul McCartney presenta el lado oscuro de tu bistec y esas alitas de pollo que tan populares se han vuelto.
  • Para abastecer a la industria de cría intensiva, alimentos como cereales son cultivados rutinariamente utilizando fuertes dosis de pesticidas, fertilizantes y tecnología transgénica.
  • La ganadería produce 18% de los gases responsables del efecto invernadero, tales como metano, bióxido de carbono y óxido nitroso.
  • Se necesitan 10,000 litros de agua para producir un kilo de carne de res, comparado con 500 litros de agua para producir un kilo de papa. Y todos sabemos que cada vez hay más contaminación en ríos, mares y mantos acuíferos.
  • El consumo de carne es la principal causa de enfermedades transmitidas por alimentos como E.coli y Salmonella.

Existen también razones filosóficas para evitar comer animales y todo aquellos que derive de ellos. Uno de los organismos que promueve un estilo de vida vegano es la organización People for the Ethical Treatment of Animals (PETA por sus siglas en inglés). PETA considera que los animales no son nuestros para utilizarse como alimento ni como accesorios sino que son seres vivos que merecen el mismo respeto que las personas. En www.peta.org puedes conocer más acerca del trato ético de los animales.

Reducir la cantidad de carne que comemos (pollo, cordero, cabrito, res, puerco, pescado, mariscos…) y en general de alimentos de origen animal (huevo, lácteos, embutidos como el jamón y las salchichas…) es una de las acciones más concretas que podemos realizar desde nuestra trinchera para cuidar el medio ambiente.

Puedes comenzar dejando de comer carne un día a la semana. Existe el movimiento Meatless Monday (Lunes sin Carne). En www.meatlessmonday.com puedes encontrar ideas para seguir esta recomendación. Un paso más allá sería no consumir carne o productos de origen animal en una comida al día. Y además elegir alimentos de producción orgánica o de prácticas sustentables.

© 2015 Rocío Río de la Loza

[1] http://www.wwf.org.mx/?227530/El-planeta-entra-hoy-en-numeros-rojos–ya-consumimos-nuestro-capital-natural-para-2014

¿Qué son los alimentos orgánicos?

Existe todavía mucha gente que considera que el tema de los alimentos orgánicos es solamente una estrategia de mercadotecnia para vender a mayor precio. Y aunque es cierto que algunos se aprovechan del creciente interés de la población por consumir productos que cuiden su salud y la del medio ambiente, los alimentos orgánicos otorgan beneficios muy claros, los cuales te comparto hoy.

Para empezar es necesario aclarar las características que debe tener un alimento para ser orgánico.

ALIMENTOS ORGÁNICOS DE ORIGEN VEGETAL:
Si son alimentos de origen vegetal se refieren a verduras (coliflor, lechuga, zanahoria), tubérculos (betabel, papa, camote) frutas (manzana, papaya, plátano), legumbres (frijol, garbanzo, lenteja), semillas (girasol, ajonjolí, calabaza), nueces (castilla, india, macadamia) y granos enteros (maíz, arroz, cebada), etc.

Las plantas no son rociadas con pesticidas y herbicidas tóxicos (químicos sintéticos), solamente está permitido utilizar productos para control de plagas de origen natural (como puede ser las hojas de tabaco, el chile y el ajo) para combatir las pestes y las malas hierbas. Lo más importante es que las semillas no son organismos genéticamente modificados. La agricultura orgánica cuida los nutrientes de la tierra y opera contrariamente a los monocultivos, sembrando varios cultivos al mismo tiempo (como los indígenas plantaban maíz, calabaza y frijol desde tiempos prehispánicos) generando un mini ecosistema vivo, que atrae a insectos benéficos para cada tipo de cultivo.

ALIMENTOS ORGÁNICOS DE ORIGEN ANIMAL:
Si son alimentos de origen animal: incluyen al huevo, la carne, el pollo, el pescado, los mariscos, los productos lácteos, la miel, los embutidos, la barbacoa, etc.

Los animales deben estar libres, tener oportunidad de ver el sol, caminar y ser capaces de realizar sus comportamientos naturales, es decir, que son tratados con compasión hasta el final de su vida. Por ejemplo, las gallinas orgánicas viven en corrales no en jaulas, son libres, pueden perseguir gusanos y comer maíz, ponen huevos de acuerdo a sus ciclos naturales ya que no son expuestas a luz artificial ni confinadas a espacios reducidos.

Deben además alimentarse de forrajes y/o semillas orgánicas, que no contienen herbicidas, pesticidas o fertilizantes sintéticos y que además no han sido modificados genéticamente. Así mismo, no se les suministra hormonas de crecimiento, anabólicos ni antibióticos, generalmente se utiliza homeopatía si es necesario.

CERTIFICACIONES Y SELLOS OFICIALES
Para garantizar que estas prácticas realmente se llevan a cabo y no haya engaños al consumidor existen en México y en el mundo organismos que regulan y certifican estos procesos. El sello más conocido es el de USDA Organic, pero cada país tiene sus organizaciones y su normatividad. Las certificadoras visitan a los productores y se aseguran de que sigan las prácticas que señala la ley de orgánicos de cada región.

Tal es el caso de CERTIMEX (Certificadora Mexicana de Productos y Procesos Ecológicos SC) y AGRICERT (Agricert México SA de CV). Así mismo, en nuestro país cada año se abre al público la EXPO ORGÁNICOS, evento organizado por la asociación civil Impulso Orgánico Mexicano (www.impulsoorganicomexicano.com).

Los alimentos orgánicos teóricamente deben estar certificados. Pero en la práctica hay agricultores orgánicos que no tienen suficiente dinero para pagar por el sello, pero eso no quita que sus productos sean orgánicos. De ahí que es crucial conocer de dónde viene nuestra comida.

BENEFICIOS DE LOS ALIMENTOS ORGÁNICOS
¿Qué beneficios a la salud tiene consumir alimentos orgánicos? Son buenos para el medio ambiente, la comunidad y la salud de las personas ya que cuidan la tierra y el ecosistema del lugar donde se cultivan, sus prácticas están ligadas a filosofías sociales como las de comercio justo y están libres de sustancias tóxicas que enferman nuestro cuerpo.

Lo más importante es que son alimentos limpios, lo que significa que no contienen todos estos elementos tóxicos que dañan al cuerpo. La mayoría de los pesticidas y herbicidas convencionales contienen dos clases de químicos por las cuales debemos preocuparnos:
–    Contaminantes orgánicos persistentes (POPs): compuestos de carbono  que se acumulan en la grasa del cuerpo y pasan al feto a través del torrente sanguíneo de la madre. Viajan por el agua y el viento y permanecen en el ambiente por décadas. Producen cáncer y dañan los sistemas nervioso, reproductivo e inmunológico de las personas y los animales (como las aves  y los peces).
–    Químicos endocrino-disruptivos (EDCs): compuestos que alteran el equilibrio hormonal del organismo al interrumpir funciones fisiológicas controladas por las hormonas. Ocasionan deformaciones y genitales ambiguos. Afectan directamente al crecimiento, desarrollo y reproducción del ser humano, poniendo en mayor riesgo a los pequeños.

Estas sustancias tóxicas se van acumulando en el organismo. Generan inflamación y atrofian varias funciones biológicas. La mayoría son cancerígenas. Y el problema más grande es que en la actualidad estamos expuestos a ellas no solamente a través de los alimentos sino también de los productos de belleza, de limpieza para el hogar y hasta en los muebles en que nos sentamos. Estamos envenenando al cuerpo continuamente. Y por supuesto al medio ambiente también.

DIRTY DOZEN & CLEAN FIFTEEN
Por último, hay que apreciar que algunos alimentos están más contaminados que otros. En el caso de las frutas y las verduras la organización norteamericana Environmental Working Group, que trabaja en pro del cuidado del medio ambiente y la salud, cada año compila una lista titulada “la docena sucia” (dirty dozen en inglés) donde refiere los doce cultivos que más pesticidas sintéticos contienen, que en verdad hay que evitar a toda costa y adquirir solamente aquellos que sean orgánicos. Estos son: manzanas, fresas, uvas, apio, duraznos, espinaca, pimientos, nectarinas, pepinos, papas, jitomates cherry y chiles.

Podemos entonces concluir que lo natural es muy bueno pero lo orgánico es mejor porque significa que la tierra y el agua están limpias, los animales viven en condiciones apropiadas, las personas que trabajan la tierra reciben un pago justo por su esfuerzo y por lo tanto los alimentos que consumimos están libres de sustancias tóxicas. ¿Qué puedes hacer? Lee las etiquetas, busca los sellos y certificados en los empaques, siembra tus alimentos, consume en restaurantes y tiendas orgánicas como La gallina verde, (www.lagallinaverde.com.mx) y visita el Tianguis Orgánico Bosque de Agua, todos los sábados en la colonia Álamos, en la ciudad de Querétaro.

© 2015 Rocío Río de la Loza