Mantén los niveles de vitamina D para la salud de tus huesos

¿Sabes cómo están tus niveles de vitamina D? Descubre cómo podrías mejorar tu salud con tan sólo tomar un poco de sol con regularidad.

Recientemente la vitamina D ha tomado un papel estelar en la sección de suplementos. Mucho se ha escrito sobre ella en la escena de la nutrición pero aún así la mayoría de la población desconoce que para empezar no se trata de una vitamina per se sino de una hormona. Las vitaminas son químicos necesarios para el buen funcionamiento de nuestro organismo y sus procesos de regeneración y sanación. Las obtenemos de los alimentos, como la vitamina C de los cítricos, osea que no podemos fabricarlas en nuestro cuerpo. Mientras que la vitamina D se produce por mecanismos bioquímicos muy interesantes y una vez que se “activa” se convierte en calcitrol.

La vitamina D interviene principalmente en nuestros huesos, músculos, corazón, pulmones y cerebro. Permite al cuerpo manejar la cantidad de calcio en nuestra sangre, huesos y tracto digestivo, lo que está directamente relacionado a la cantidad de calcio que podemos absorber. Ayuda a que las células se comuniquen correctamente. Participa en la creación de cientos de encimas y proteínas que se requieren para una óptima digestión. Tiene efectos anti-inflamatorios y fortalece el sistema inmunológico, por lo que asiste en el combate a la enfermedad. Y permite que las hormonas de la tiroides hagan su trabajo para que las células obtengan la energía que necesitan.

La vitamina D se produce principalmente debido al sol y solamente el 10% debido a la dieta. Fuentes alimenticias incluyen: aceite de bacalao, pescados salvajes como el salmón, las sardinas y el atún, yema de huevo, algunos tipos de hongos, y productos adicionados artificialmente como la leche, el cereal de caja y el jugo.

La vitamina D se fabrica en nuestra piel en respuesta a la exposición de la radiación solar ultravioleta. Para ello es necesario tomar el sol directamente y sin bloqueador solar durante unos 20 minutos. Colocarse detrás de una ventana no sirve. Puede estar cualquier parte del cuerpo expuesta. Y aunque se ha satanizado el tema de la asoleada somos seres que requerimos estar al aire libre y recibir un poco de sol, así que la moderación es la clave. No se trata de tostarte ni de ir a las camas de bronceado.

De acuerdo con el Consejo Americano de la Vitamina D su deficiencia ha sido asociada con: debilidad de huesos (raquitismo, osteopenia y osteoporosis), cáncer, asma, Alzheimer, Parkinson, fibromalgia, psoriasis, esclerosis múltiple, artritis reumatoide, diabetes I y II, presión arterial alta, depresión, fatiga crónica, enfermedad de Chrohn, Síndrome de intestino irritable (IBS), gota y bursitis.

Debido a sus beneficios y la importancia para cuidar la salud es esencial mantener niveles óptimos de vitamina D. Los cuales se pueden medir a través de muestras de sangre en un laboratorio. Si sospechas que tus niveles de vitamina D son bajos acude a tu médico. No es recomendable tomar suplementos sin supervisión, ya que al no ser soluble en agua la vitamina D en concentraciones muy altas puede ser tóxica.

© 2015 Rocío Río de la Loza

Alimentos que transforman tus células

Existe una conexión entre nuestra genética y el ambiente en que vivimos. El estilo de vida, el estrés y particularmente la dieta afecta directamente la expresión genética de cada una de nuestras células. A este estudio del cuerpo humano se le llama epigenética. Cuando hablamos de epigenética nos referimos a fenómenos que no afectan la secuencia de ADN de los genes pero que sí varían su expresión dependiendo de ciertas condiciones bioquímicas. Como si fueran “switches que se prenden o apagan según las circunstancias”.

Todo lo que comemos crea una serie de reacciones químicas que activan y desactivan partes de nuestro genoma humano. Como lo muestra el campo de la nutrigenómica, los nutrientes que extraemos de los alimentos encuentran un “camino metabólico” donde son modificados y moldeados como moléculas que el cuerpo puede utilizar.
Literalmente aquello que comemos se transforma en cada una de nuestras células. La bolsa de papas, los huevos rancheros del desayuno, los tacos dorados de la cena, todo eso se convertirá en nuestra piel, cabello, hígado, cerebro, uñas, etc. Por ello, sería mejor substituir lo anterior por hojas verdes, carnes magras, frutas, granos enteros y semillas. ¿No crees?

Esto es particularmente relevante para las mujeres embarazadas pues existen ingredientes que rápidamente pueden alterar de manera positiva la expresión genética. Algunos ejemplos son la yema de huevo, las semillas de ajonjolí, la espinaca, el brócoli, los mariscos y el hígado. Como lo muestra un estudio realizado por el Departamento de Ciencias de la Universidad de Utah en Estados Unidos de Norteamérica.

De igual manera, la dieta nos protege y nos ayuda a contrarrestar los efectos tóxicos de algunas sustancias como el BPA. El Bisfenol A, conocido como BPA, es un compuesto químico industrial presente en el plástico y aditivos plásticos que se utilizan para envasar algunos alimentos, particularmente botellas de agua, cubiertas interiores de latas, contenedores tipo Tupper Wear, termos, etc.

Como lo expresa la Clínica Mayo, algunos residuos de BPA se transfieren a los alimentos y las bebidas con las que están en contacto. La Food and Drugs Administration (FDA), el departamento encargado de validar la seguridad alimentaria en los Estados Unidos, defiende que la mínima cantidad de BPA que una persona alcanza a ingerir es inofensiva. No obstante, existen suficientes estudios que argumentan lo contrario y sobre todo que sostienen que el BPA es un compuesto que promueve la aparición y dispersión del cáncer. Por lo que se considera un posible carcinógeno, potencialmente capaz de producir cáncer al exponerse a nuestros tejidos vivos.

Adicionalmente, un parte de la comunidad médica está preocupada por los posibles efectos negativos a la salud en el cerebro; la glándula de la próstata en los fetos, bebés y niños pequeños; y la alteración del comportamiento en los menores de edad. De hecho el BPA en E.U.A. ha quedado fuera de mamilas y vasos entrenadores para bebés. Sin embargo, en México todavía se comercializan muchos contenedores de bebidas diseñados para niños que incluyen BPA.

Si te preocupa la exposición a este elemento puedes hacer lo siguiente:

  • Busca productos que digan “libre de BPA” en su etiqueta.
  • Reduce tu consumo de latas.
  • Evita usar los contenedores o vajilla de plástico en el horno de microondas o la lavadora de trastes. El calor “rompe” el plástico policarbonato haciendo más fácil la transferencia de BPA a tu comida.
  • Utiliza utensilios y contenedores de cerámica, vidrio o acero inoxidable para guardar tus alimentos.

Y como comentaba al principio, una dieta sana apoya a contrarrestar los efectos tóxicos del BPA. Nutrientes comunes como el ácido fólico y la vitamina B son claves para ayudar a nuestras células a cambiar su expresión genética ya que producen una sustancia llamada metil. Los alimentos ricos en nutrientes “donadores de metil” que debes incluir en tu plan de alimentación son: semillas de ajonjolí, nueces del Brasil, pimientos, espinaca, berza (kale), semillas de girasol, levadura, hígado, leche, crustáceos, huevo, pollo, ternera, res, pavo, trigo, brócoli, ajo, vino tinto y soya (no procesada). De todos los anteriores se podría decir que el ajo y el brócoli tienen propiedades de mayor peso contra el cáncer.

© 2015 Rocío Río de la Loza

Los peligros del microondas

Los hornos de microondas fueron introducidos en la década de los setenta y trabajan con una forma de radiación. Es verdad que calentar en el horno de microondas es muy conveniente, pero existen varios argumentos que cuestionan la seguridad de este popular electrodoméstico.

  1. El horno microondas hace que los envases de plástico liberen tóxicos cancerígenos.1 Estos son interruptores endócrinos y pueden ser también causa de infertilidad y defectos de nacimiento.2
  2. Es especialmente peligroso para cocinar alimentos grasosos, ya que éstos son receptores de los tóxicos liberados por los contenedores de plástico.
  3. La fricción molecular de los hornos microondas destruye las vitaminas y los fito-nutrientes (los minerales no se ven afectados).3
  4. El horno microondas perturba la armonía natural de las moléculas de agua en los alimentos, lo que conduce a un patrón molecular desordenado y a un equilibrio interno perturbado.4

Intenta mejor calentar en un horno convencional, ya sea de gas o eléctrico, y en una olla o sartén. Esto además garantiza la inocuidad de los alimentos, ya que se la comida se calienta uniformemente y alcanza las temperaturas adecuadas para matar algunos bichos, causantes de infecciones gastrointestinales. Si decides deshacerte de tu aparato, además de salvar tu salud estarás haciendo un ahorro para el planeta y tu bolsillo, ya que se requieren muchos recursos naturales para generar la energía eléctrica.

Si de todas formas eliges utilizar el horno microondas calienta tus alimentos y/o bebidas en un recipiente de vidrio o cerámica con tapa. Sobre todo asegúrate de que tengan la leyenda “seguro para microondas”.

Referencias:

  1. The Hidden Hazards of Microwave Cooking www.health-science.com
  2. Does Plastic in Microwave Pose Health Problems? http://geti.in/1fZoqkl
  3. Microwave Ovens Destroy the Nutritional Value of Your Food www.naturalnews.com
  4. Microwave Oven Factsheet by the Institute of Integrative Nutrition

© 2015 Rocío Río de la Loza