Crear vínculos con tu comunidad mejora tu salud

Formar lazos sociales en la comunidad es importante para una mantener una buena salud.

De acuerdo con muchos psicólogos las personas tenemos mejor calidad de vida y somos más felices al incrementar nuestros vínculos sociales dentro de la comunidad. Ya sea que se trate de una familia, una escuela, un vecindario, un club deportivo, un grupo religioso, un pueblo, una ciudad… la comunidad nos confiere un sentido de identidad y procura un bien común para todos los integrantes. Lo cual se traduce en que al formar parte de una comunidad nos hacemos responsables de los demás. Y los demás responden por mí. Esto es: cuidarse unos a los otros.

Las conexiones con las personas e instituciones que conforman la sociedad en la que nos movemos son trascendentales para el desarrollo humano así como para el desarrollo sustentable de la misma. Porque ésto significa que si vemos por los demás habremos de cuidar los recursos sociales, naturales y económicos, que las generaciones futuras necesitarán para tener una vida buena. Y ellas cuidarán los recursos para sus descendientes.

Actualmente hemos visto una transformación en la unidad de la familia. Su aspecto, dinámica y conformación ha cambiado en muchas formas pero particularmente en su tamaño: hay un incremento de hogares encabezados por madres solteras, una disminución en el número de hijos por hogar y por lo tanto un notable encogimiento de la familia extendida. Menos primos, tíos y parientes. A esto sumamos que muchos de nosotros vivimos lejos de nuestros padres, en otras ciudades, hasta en otros continentes.

Antes cuando una joven daba a luz a su segundo hijo era común tener a la madre y a las tías metidas en su casa por lo menos durante un mes. Dándole consejos, trabajando en la cocina, ayudándole con su hijo mayor, cuidando su salud. Existía una red de soporte para las mamás primerizas, los abuelitos y el resto de la familia. Hoy en día cuando una mamá joven tiene dudas acerca de la lactancia lo busca en Google. Y por dar otro ejemplo, miles de personas de la tercera edad mueren en su casa solos sin que nadie más se entere.

ComunidadLas relaciones con la comunidad suprimen el fenómeno de aislamiento social, el cual se manifiesta cuando no se tiene contacto físico con vecinos, amigos o parientes durante una semana. Cuando vivía en Londres y acababa de nacer mi primer hijo estaba lejos de mi familia, mi esposo trabajaba tiempo completo y aunque tenía muy buenas amigas, pasaba días enteros en la casa sin hablar con alguien. En cuanto llegaba mi esposo era como si me pusieran “play” y comenzaba a hablar como una parlanchina. Como no iba a salir a ningún lado me quedaba en pijama y después me deprimía por sentirme tan sola y tan fodonga. Una de las cosas que me salvó de la locura (y la soledad) fue asistir a un centro comunitario donde ofrecían clases gratuitas para mamás y sus bebés. Desde canto, baby massage y estimulación temprana hasta aerobics y baby salsa (donde bailabas porteando a tu bebé en un rebozo o uno de esos canguritos). También daban talleres de huertos orgánicos y organizaban eventos sociales para conocer a otras familias. De vez en cuando se hacían colectas de lo que se fuera necesitando. Esos centros comunitarios eran auspiciados por el gobierno, y te correspondía el que estaba más cerca de ti (de acuerdo a tu código postal literalmente), estaban limpios y bien conservados, y las maestras eran adoradas. Muchas de ellas eran voluntarias. Ahí conocí a otras mujeres que estaban pasando por la misma etapa y pude compartir alegrías y preocupaciones típicas de esa época (como de qué color hacen popó los bebés…). Ahora que me acuerdo, no faltó quien pensara que yo era la niñera de mi hijo, ya que siendo güero de ojo azul y yo “una mujer latina” pues no se imaginaban que era su verdadera mamá. Es curioso como en todas partes existen los estereotipos. El caso es que pude conectarme con mi comunidad y encontré un respiro a los días solitarios de mi maternidad londinense.

En fin, la realidad es que habitamos un planeta con un gran vacío de enlaces sociales profundos. A la mayoría le importa poco lo que le sucede al otro. Por ello es imperante nutrir el espíritu colectivo. Una comunidad bien conectada, a través de interacciones físicas significativas, es una comunidad saludable.

El trabajo voluntario por ejemplo, es una actividad clave para fortalecer los engranes de la comunidad. Las asociaciones de caridad son extraordinarias mas no hace falta hacer un voluntariado en la selva lacandona para “enlazarse” con la sociedad. El voluntariado comienza en casa, en nuestra colonia, con nuestros compañeros de trabajo, en la escuela de nuestros hijos… en nuestro círculo de acción inmediata.

El espíritu colectivo se construye con pequeñas acciones, ayudándole al vecino a cambiarse de casa cuando ves que llega el camión con todas sus cosas, visitando al pariente enfermo en el hospital, ayudando al amigo que se quedó sin trabajo, donando sangre para un desconocido, organizando la recolección de la basura de la plaza comercial donde está tu negocio, asistiendo a las juntas vecinales, estableciendo un huerto en el patio de la primaria, comprando en la carnicería local, sembrando árboles en el parque de tu cerrada, intercambiando bienes y servicios profesionales entre colegas y los padres de familia de la escuela.

Una comunidad para todos y todos para la comunidad. Hay una relación muy especial entre los proyectos comunitarios y la preservación de la sociedad y el mundo natural. Su interés en alcanzar fines que beneficien a todos y su trabajo colaborativo y solidario traen consigo un crecimiento sostenible. Por ello te invito a que te involucres activamente, a partir de hoy, sin excusas, con tu comunidad. Y es verdad, hay muchas causas que requieren de nuestra atención. No hace falta preocuparse por todas, comencemos por las que están más cerca.

Y si tú como yo acabas de tener un bebé y te sientes un poco perdida, no es necesario seguir sintiéndote sola, en este espacio hemos formado una tribu de mamás que desean mejorar su calidad de vida y emprender un negocio sin perder de vista su salud. Para empezar piensa en acciones reales que puedes implementar desde hoy. ¿Qué puedes hacer en este momento para conectarte con tu comunidad y dejar el aislamiento social?

© 2016 Rocío Río de la Loza