Hablando del nacimiento y la muerte

¿Cómo recordar a los que NO nacieron pero SÍ existieron? The Pregnancy and Infant Loss Remembrance Day

Me imagino que en otros tiempos los abuelos morían en las casas y los bebés nacían en las camas de sus madres. En mis tiempos y mis circunstancias, estos acontecimientos tan naturales, inherentes  a nuestra existencia como ser humano, parecen estar alejados, resguardados entre paredes blancas y rodeados de extraños con uniformes. Dejándonos fuera, aislando a nuestros ojos y a nuestros corazones, negándoles la oportunidad de ser testigos de la dicha y el dolor. Como si estas emociones fueran ajenas, un tanto estorbosas, sobre todo cuando se mezclan con otras como la culpa y el enojo.

Particularmente nos gusta encajonar al suceso de  la muerte, en un velorio con pisos de mármol. Quizá para salir pronto del numerito y no recordar tan seguido, ni tan adentro, que somos frágiles y que en algún momento también nosotros hemos de irnos. Y he notado que poco nos han enseñado a respetar el duelo de los demás. Con prisa queremos darle la vuelta a la hoja y en ocasiones hasta presionamos a aquellos que han sufrido la pérdida de un ser querido a recobrar su vida lo más pronto que se pueda. Sin preguntar si lo desean les damos consejos, les organizamos fiestas, los invitamos de vacaciones, les redecoramos la habitación, le hacemos un blind date.

Cada quien vive el duelo a su manera, a algunas personas les gusta guardar recuerdos como objetos personales y fotografías, y hablar de los que ya se han ido constantemente. Otras prefieren lo contrario. Sin embargo, es común escuchar hablar de los abuelos o los tíos que han muerto. Pero rara vez escuchamos de los primos, hermanitos o bebés que nos dejaron pronto. Incluso en ocasiones, he visto como a algunas mamás, que han perdido bebés durante el embarazo o poco tiempo después de haber nacido, se les juzga por expresar su tristeza, por contar su historia en una reunión, por si de pronto un anuncio les recuerda a su pequeña y se les sale una lágrima “sin aparente motivo”, o si publican algo muy llegador y dolorido en su página de Facebook. Es como si a la comunidad realmente nos desagradara este tema. Quizá porque nos mueve las entrañas de tal manera que preferimos evadirlo y socialmente no les hemos dado un espacio a las mamás para vivir su duelo, hablar de sus sentimientos y para apoyarlas en su proceso. Cuando una mujer pierde un embarazo, pierde a una hija o un hijo y los sueños para ellos. ¿Cómo recordar a los que no nacieron pero sí existieron?  Me da la impresión que no hemos abierto un lugar ni una forma para ello.

El aborto espontáneo permanece como un tema incómodo en nuestra sociedad.  ¿Y cómo entender el nacimiento sin vida? ¿O la muerte de un recién nacido? En México, siete de cada mil niños mueren en las primeras semanas de vida. Todo esto es mucho más común de lo que parece. Pero la realidad es que no nos gusta hablar de ello.

Sin embargo, hoy toca abrir la conversación porque el 15 de octubre es un día especial para todas las mujeres que han perdido a su bebé durante el embarazo o poco después de nacer. The Pregnancy and Infant Loss Remembrance Day, es la fecha que se dedica a todos los niños y niñas que nos dejaron muy pronto y a sus madres que los añoran. Donde sea que vivas te invito a prender una vela como símbolo de esperanza a las 7:00pm para ser parte de una ola de luz que ser formará en todo el mundo. Mantén prendida la vela durante una hora.

Un abrazo muy fuerte para todas las mujeres que recuerdan a sus bebés en este día.
No estás sola. No es tu culpa. Su recuerdo vive en ti.

© 2015 Rocío Río de la Loza

Educar en la responsabilidad: enseñanzas de cocina y ecología para los niños

Veinte actividades en familia para promover los valores de la sustentabilidad.

Lee que dice mamá ¿tiene colores artificiales y esa otra cosa que me dijiste?– pregunta mi hijo. Evidentemente está aprendiendo a leer y no entiende mucho de glutamato monosódico ni del colorante Rojo 40, pero ahora comprende que la bebida fluorescente de frambuesa es altamente sospechosa. Y en realidad no se trata de “traumar a los niños” (como algunos dirían) de todo lo que comen ni de ser un sargento en las fiestas infantiles, se trata de desarrollar sus facultades intelectuales para que conforme crezcan puedan tomar decisiones informadas y actuar con responsabilidad. Responsabilidad para elegir sus alimentos, para cuidar y respetar el origen de éstos y las personas que los producen y, sobre todas las cosas, para preservar su salud.

Si el agua y la comida son tan básicas para el ser humano es inminente que enseñemos a los niños cosas igualmente básicas acerca de nutrición, cocina, agricultura y ecología. Al darles herramientas para producir, transformar y conservar sus alimentos de manera sustentable les damos las llaves para vivir en armonía con la naturaleza, consigo mismos y con los demás. Reconectar la salud de nuestro cuerpo con la salud de la tierra es un punto de partida. Moldear una relación positiva y respetuosa con los alimentos, la comunidad y el campo es más fácil de lo que parece. He aquí una lista de actividades que podemos realizar con nuestros hijos:

1.    Plantar semillas. Desde girasoles, hierbas de olor y chiles en una maceta hasta un huerto urbano si hay espacio. Hay muchas organizaciones que ofrecen talleres.
2.    Cuidar del jardín. Regar, sembrar un árbol, quitar las hojas secas, construir una casa para pájaros, respetar los insectos, hacer una composta, etc.
3.    Colaborar en la preparación de los alimentos, desde pelar zanahorias, batir el huevo o exprimir los limones, cualquier tarea es buena para comenzar.
4.    Participar en la elaboración del lunch escolar. Substituir chocolates por barras de amaranto y papas fritas por plátanos deshidratados por ejemplo.
5.    Incorporar regularmente un ingrediente nuevo a su dieta, puede ser uno que elija él/ella cuando te acompañe a hacer las compras.
6.    Ir a los mercados locales y platicar con los vendedores para averiguar de dónde vienen las frutas y verduras que hay en sus coloridos puestos.
7.    Leer las etiquetas de los envases y platicarles cuales son los ingredientes que llevan.
8.    Separar la basura. Lavar el envase del yogurt y ponerlo en la caja destinada al reciclaje. Visitar un centro de acopio.
9.    Incentivar el intercambio y llevarlo a un mercado de trueque.
10.    Hablar de la fauna que habita en la zona donde viven. Visitar el Parque Nacional Cimatario en Querétaro y el Charco del Ingenio en Guanajuato, por ejemplo.
11.    Conocer una granja, un rancho de vacas lecheras, un viñedo, un huerto de zarzamoras.
12.    Cuidar el agua. Poner una cubeta en la regadera y cerrar la llave al lavarse los dientes.
13.    Acudir a parques y reservas ecológicas y ¿por qué no? hacer un picnic. Recomiendo El Parque Ecológico Joya-La Barreta.
14.    Hacer ejercicio en familia, como salir a caminar y andar en bicicleta.
15.    Enseñar el valor de la solidaridad y hornear un pastel para el vecino enfermo o la familia cuyo padre se quedó sin trabajo.
16.    Participar en proyectos de la comunidad, reforestar, recoger basura, pintar banquetas.
17.    Ahorrar energía. Apagar la luz, la tele y la computadora. Poner focos ahorradores.
18.    Hacer ronda o utilizar el transporte público.
19.    Apreciar lo artesanal, adquiriendo juguetes hechos a mano en lugar de hechos en China.
20.    Vincular la vida cultural al visitar los museos, las plazas y las bibliotecas públicas.

Te propongo el siguiente reto: imprime esta lista y selecciona una o dos actividades como el objetivo de cada mes. Los niños pueden participar en la elección mensual. Ve tachando las cosas que realicen hasta completar el inventario. Me encantaría saber qué actividades fueron las que más te gustaron. Puedes compartir tus fotos aquí. Haz click aquí para descargar la lista en el formato pdf.

© 2015 Rocío Río de la Loza

En busca de la felicidad

¿Qué determina la dicha de una persona?

Los mexicanos trabajan en promedio 2 mil 250 horas por año de acuerdo con un informe realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El reporte titulado “¿Cómo va la vida?” se realizó en los 35 países pertenecientes a la organización durante el año 2013. Este informe reveló que el promedio del trabajo femenino en los miembros de la OCDE es de un 60%. Y que los mexicanos trabajan casi 500 horas más al año que el resto de los trabajadores en los territorios en cuestión.

FelicidadAsí mismo, se calculó el “Índice para una Vida Mejor”, que mide la calidad de vida con base a los siguientes elementos: seguridad, educación, empleo e ingreso. En el cual México se ubicó en los últimos puestos, por debajo de Brasil y Turquía. El reporte mide otros aspectos como la vivienda, el sentido de comunidad y algunos factores del medio ambiente. En cuestiones ecológicas los problemas que más resaltaron fueron la calidad del aire y del agua, refiriéndose a los altos niveles de contaminación que existen en nuestra tierra.

No obstante a tener casi la peor calidad de vida, el 85% de los mexicanos encuestados reportaron tener más experiencias positivas que negativas durante el día. Ubicándonos como uno de los ciudadanos más felices de la OCDE. Me pregunto, ¿qué pasaría si ese mismo estudio se realizara hoy con las actuales circunstancias políticas? Pero lo más interesante sería comprender ¿cómo es que trabajando tanto y viviendo en tan malas condiciones somos tan dichosos?

¿Qué es entonces lo que realmente determina la felicidad de una persona? De acuerdo con el mundialmente reconocido Doctor Deepak Chopra, experto en medicina holística y líder espiritual, existe una fórmula para calcular la felicidad.

La fórmula es: H=S+C+V.

La “H” (happiness) representa el bienestar general de la persona. La “S” (set point of happiness) significa “el punto fijo de la felicidad” y se refiere a lo que aprendiste en tu infancia, durante los primeros tres años, en relación a la vida. Si tuviste padres positivos y trabajadores o si tuviste padres que peleaban y se quejaban de todo. Este rubro determina el 50% de la felicidad. Después la “C” (conditions of living) se refiere a las condiciones de vida, principalmente económicas, y contribuye tan solo un 12%. Finalmente la “V” (voluntary choices) se refiere a las decisiones voluntarias que tomamos todos los días. Desde qué platillo ordenar, hasta qué zapatos comprar, qué película ver, etc. Este rubro tiene un valor del 38% y plantea principalmente elecciones relacionadas a los placeres.

En esta ecuación vemos entonces que el contexto de la ciudad en que vivimos afecta tan sólo en un 12%… ¡eso explica los resultados de la encuesta de la OCDE!

Por último, Deepak Chopra describe el fenómeno de la “infelicidad existencial”, donde una persona es feliz en su presente pero se preocupa porque tal vez no será feliz en el futuro. O cuando una persona no puede ser feliz en el presente porque está atada a algo infeliz que le sucedió en el pasado.

Podemos concluir que nuestra felicidad se compone de lo que aprendimos de pequeños en el hogar, de nuestras circunstancias socio-económicas y de las decisiones personales. Sin embargo, es probable que la cantidad de dinero, la posición social y las comodidades fluctúen a lo largo del tiempo, en ocasiones por eventos inesperados, como el fallecimiento o la enfermedad de un ser querido. Es igualmente probable que en algunos momentos tomemos malas decisiones. Y pues con respecto a la primera parte, no podemos hacer nada para cambiar el pasado. Pero sí podemos elegir cómo sentirnos al respecto.

Entonces ¿qué podemos hacer para crear una felicidad sostenida? De acuerdo con Deepak Chopra la verdadera felicidad viene de la realización. Esta la podemos alcanzar a través de encontrarle el sentido a nuestra existencia y de vivir cumpliendo nuestro propósito. (El punto aquí es primero encontrar tu propósito.)

De la misma manera, también nos realizamos cuando se nos permite expresar nuestra creatividad libremente. Y cuando interactuamos con otras personas, pero sobre todo, cuando las hacemos felices. Sí, así de simple.

Entonces, encuentra tu propósito (recuerda que eres única y nadie más puede hacer lo que tú haces y como tú lo haces), vive el presente, haz feliz a los demás y toma buenas decisiones, comenzando por lo que comes.

Ahora que conoces esta ecuación ¿qué acciones puedes llevar a cabo para elevar y/o sostener tu nivel de felicidad?

© 2015 Rocío Río de la Loza

Crear vínculos con tu comunidad mejora tu salud

Formar lazos sociales en la comunidad es importante para una mantener una buena salud.

De acuerdo con muchos psicólogos las personas tenemos mejor calidad de vida y somos más felices al incrementar nuestros vínculos sociales dentro de la comunidad. Ya sea que se trate de una familia, una escuela, un vecindario, un club deportivo, un grupo religioso, un pueblo, una ciudad… la comunidad nos confiere un sentido de identidad y procura un bien común para todos los integrantes. Lo cual se traduce en que al formar parte de una comunidad nos hacemos responsables de los demás. Y los demás responden por mí. Esto es: cuidarse unos a los otros.

Las conexiones con las personas e instituciones que conforman la sociedad en la que nos movemos son trascendentales para el desarrollo humano así como para el desarrollo sustentable de la misma. Porque ésto significa que si vemos por los demás habremos de cuidar los recursos sociales, naturales y económicos, que las generaciones futuras necesitarán para tener una vida buena. Y ellas cuidarán los recursos para sus descendientes.

Actualmente hemos visto una transformación en la unidad de la familia. Su aspecto, dinámica y conformación ha cambiado en muchas formas pero particularmente en su tamaño: hay un incremento de hogares encabezados por madres solteras, una disminución en el número de hijos por hogar y por lo tanto un notable encogimiento de la familia extendida. Menos primos, tíos y parientes. A esto sumamos que muchos de nosotros vivimos lejos de nuestros padres, en otras ciudades, hasta en otros continentes.

Antes cuando una joven daba a luz a su segundo hijo era común tener a la madre y a las tías metidas en su casa por lo menos durante un mes. Dándole consejos, trabajando en la cocina, ayudándole con su hijo mayor, cuidando su salud. Existía una red de soporte para las mamás primerizas, los abuelitos y el resto de la familia. Hoy en día cuando una mamá joven tiene dudas acerca de la lactancia lo busca en Google. Y por dar otro ejemplo, miles de personas de la tercera edad mueren en su casa solos sin que nadie más se entere.

ComunidadLas relaciones con la comunidad suprimen el fenómeno de aislamiento social, el cual se manifiesta cuando no se tiene contacto físico con vecinos, amigos o parientes durante una semana. Cuando vivía en Londres y acababa de nacer mi primer hijo estaba lejos de mi familia, mi esposo trabajaba tiempo completo y aunque tenía muy buenas amigas, pasaba días enteros en la casa sin hablar con alguien. En cuanto llegaba mi esposo era como si me pusieran “play” y comenzaba a hablar como una parlanchina. Como no iba a salir a ningún lado me quedaba en pijama y después me deprimía por sentirme tan sola y tan fodonga. Una de las cosas que me salvó de la locura (y la soledad) fue asistir a un centro comunitario donde ofrecían clases gratuitas para mamás y sus bebés. Desde canto, baby massage y estimulación temprana hasta aerobics y baby salsa (donde bailabas porteando a tu bebé en un rebozo o uno de esos canguritos). También daban talleres de huertos orgánicos y organizaban eventos sociales para conocer a otras familias. De vez en cuando se hacían colectas de lo que se fuera necesitando. Esos centros comunitarios eran auspiciados por el gobierno, y te correspondía el que estaba más cerca de ti (de acuerdo a tu código postal literalmente), estaban limpios y bien conservados, y las maestras eran adoradas. Muchas de ellas eran voluntarias. Ahí conocí a otras mujeres que estaban pasando por la misma etapa y pude compartir alegrías y preocupaciones típicas de esa época (como de qué color hacen popó los bebés…). Ahora que me acuerdo, no faltó quien pensara que yo era la niñera de mi hijo, ya que siendo güero de ojo azul y yo “una mujer latina” pues no se imaginaban que era su verdadera mamá. Es curioso como en todas partes existen los estereotipos. El caso es que pude conectarme con mi comunidad y encontré un respiro a los días solitarios de mi maternidad londinense.

En fin, la realidad es que habitamos un planeta con un gran vacío de enlaces sociales profundos. A la mayoría le importa poco lo que le sucede al otro. Por ello es imperante nutrir el espíritu colectivo. Una comunidad bien conectada, a través de interacciones físicas significativas, es una comunidad saludable.

El trabajo voluntario por ejemplo, es una actividad clave para fortalecer los engranes de la comunidad. Las asociaciones de caridad son extraordinarias mas no hace falta hacer un voluntariado en la selva lacandona para “enlazarse” con la sociedad. El voluntariado comienza en casa, en nuestra colonia, con nuestros compañeros de trabajo, en la escuela de nuestros hijos… en nuestro círculo de acción inmediata.

El espíritu colectivo se construye con pequeñas acciones, ayudándole al vecino a cambiarse de casa cuando ves que llega el camión con todas sus cosas, visitando al pariente enfermo en el hospital, ayudando al amigo que se quedó sin trabajo, donando sangre para un desconocido, organizando la recolección de la basura de la plaza comercial donde está tu negocio, asistiendo a las juntas vecinales, estableciendo un huerto en el patio de la primaria, comprando en la carnicería local, sembrando árboles en el parque de tu cerrada, intercambiando bienes y servicios profesionales entre colegas y los padres de familia de la escuela.

Una comunidad para todos y todos para la comunidad. Hay una relación muy especial entre los proyectos comunitarios y la preservación de la sociedad y el mundo natural. Su interés en alcanzar fines que beneficien a todos y su trabajo colaborativo y solidario traen consigo un crecimiento sostenible. Por ello te invito a que te involucres activamente, a partir de hoy, sin excusas, con tu comunidad. Y es verdad, hay muchas causas que requieren de nuestra atención. No hace falta preocuparse por todas, comencemos por las que están más cerca.

Y si tú como yo acabas de tener un bebé y te sientes un poco perdida, no es necesario seguir sintiéndote sola, en este espacio hemos formado una tribu de mamás que desean mejorar su calidad de vida y emprender un negocio sin perder de vista su salud. Para empezar piensa en acciones reales que puedes implementar desde hoy. ¿Qué puedes hacer en este momento para conectarte con tu comunidad y dejar el aislamiento social?

© 2016 Rocío Río de la Loza

Agua naturalmente vitaminada

Agua fresa, sandía y albahaca

Crea tu propia “vitamin water” con ingredientes 100% naturales
– infusiones libres de químicos artificiales y azúcar refinada –

Agua de fresa, sandía y albahacaEstas infusiones son súper sencillas y rápidas, ideales para mantenerte bien hidratada. El agua absorbe las vitaminas y minerales de los ingredientes. Las puedes preparar desde la noche anterior o llevar contigo en un frasco o termo. También es una buena idea para destantear al antojo de los refrescos en las fiestas.

COMBINACIONES:

  1. Fresa, sandía y albahaca.
  2. Uvas, piña y hierbabuena.
  3. Limón, pepino y romero.

Los ingredientes:

  • 2 tazas de agua – puede ser natural, mineral o agua de coco (natural)
  • Hierbas de olor frescas
  • Fruta y verdura picada o en rodajas, de preferencia orgánica

Las instrucciones:

  1. En un vaso, frasco o jarra coloca la fruta, las hierbas y las verduras de tu elección.
  2. Llena con agua y deja reposar por dos horas.
  3. Puedes agregar hielo o refrigerar la infusión para hacerla todavía más refrescante.
  4. ¡Inventa tus propias infusiones!

© 2015 Rocío Río de la Loza

La importancia de descansar para mantener tu salud física y emocional

Date un break: Tres cosas que puedes hacer para descansar y reducir el estrés.

Lo mejor de las vacaciones es que no tenemos que correr. Que no hay hora ni lugar en el que tenemos que estar. Bajar el ritmo de la cotidianidad nos vuelve más livianas, aligera el temperamento y aumenta la vitalidad. Cuando tienes tu propio negocio es difícil desconectarte y realmente tomar vacaciones. Para mí “las vacaciones” son un estado mental que nos permite disfrutar de todas esas pequeñeces que dejamos pasar de largo porque “no son prioridad”.

A veces pensamos que debemos trabajar muy duro para merecernos un respiro. Cuando en realidad olvidamos que el descanso es tan importante como alimentarnos bien, dormir lo necesario y ejercitar el cuerpo regularmente. El descanso se refiere a un reposo, la quietud o una pausa que se hace en medio del trabajo u otra actividad.

Vivimos tan estresadas que los beneficios de dedicarnos este espacio son enooormes. El descanso aumenta la energía y el deseo sexual, estimula la creatividad, mejora las relaciones interpersonales, aclara la mente, desarrolla la autoestima y el sentido de amor propio, disminuye las presiones diarias y la sensación de angustia, y lo más importante es que permite que los procesos de autosanación del cuerpo se lleven a cabo.

Es posible darse un descanso en casa. Solamente se requiere de nuestra voluntad para hacer una pausa y entrar en ese estado mental de calma, sin prisa, sin grandes hazañas que lograr ni tantas expectativas que cumplir.

Lo que se necesita es el deseo de regalarse ese tiempo para una misma, para lo que más nos apetezca. Obvio esto no quiere decir quedarse en el sillón en pijama viendo la televisión durante todo el día comiendo papas. Hablo de conscientemente elegir una actividad que no forma parte de nuestro trabajo, rutina o deberes diarios para alimentar nuestro espíritu y poder relajarnos.

Te comparto algunas ideas para darte unas vacaciones de la rutina desde la comodidad de tu casa:

  1. Toma un baño de sol. Que sea durante 15 minutos antes de las 10:00am. Protege tu rostro con un sombrero y tu piel con bloqueador. Elije uno amigable con el medio ambiente. La luz solar estimula la producción de vitamina D, la cual es esencial para la absorción de minerales como el calcio, hierro, zinc y magnesio. Además mejora el ánimo. Ponte tu bikini y aplica “Acapulco en la azotea”.
  1. Medita. No tienes que ser una yogi consumada ni una guru oriental para practicar la meditación. En mi experiencia, meditar se refiere a un estado de atención que te permite centrar la conciencia en el presente. Disminuye la ansiedad, elimina la neblina mental y permite balancear las emociones. Además de que te pone en contacto con tu sabiduría interior.

Para empezar elije un lugar lejos del ruido, siéntate cómoda con la espalda derecha, coloca tus brazos a los lados y tus manos sobre las rodillas. Respira profundo. Inhala, exhala. Pon toda tu atención en tu respiración. Y luego respira, respira, respira. Si deseas una meditación guiada te recomiendo las de Deepak Chopra.

  1. Lee un libro. No un blog ni un artículo de tu revista favorita en línea ni un post en Facebook. Lee un texto que no requiera de un dispositivo más que el papel. No importa si es gordo o flaco. Te invito a que elijas un libro impreso a la antigüita. El olor de las hojas, la sensación del peso y la textura del papel al tacto te darán una satisfacción inigualable. Uno de mis favoritos es Mujeres de Ojos Grandes de Ángeles Mastretta.

En fin, haz un picnic en tu jardín, escucha tu música favorita, toma una siesta, toca la guitarra, practica tu hobby, haz el álbum de fotos que siempre tienes intención de hacer pero no has empezado, saca esas agujas de tejer que guardas desde Navidad cuando te propusiste a aprender a usarlas, prepara tu comida favorita, date tiempo para salir a correr. Lo que sea, pero hazlo. Tu salud física y emocional es lo más importante. ¡Es tiempo de descansar!

Desde la azotea,

Rocío

© 2015 Rocío Río de la Loza

Earthing: terapia de pies descalzos y ondas electromagnéticas

Conoce esta medicina holística que utiliza la energía de la Tierra para sanar y disminuir el dolor.

En los últimos quince años ha surgido una terapia de salud alternativa que cobra cada vez más popularidad. Esto se debe a que no es invasiva, utiliza recursos renovables y además no tiene costo. Se puede practicar en cualquier parte del mundo y por personas de todas las edades. Tampoco requiere de la supervisión de personal médico calificado. ¿Suena demasiado bueno verdad? Pues así es. Se trata de Earthing o Grounding, que significa conexión a tierra o puesta a tierra, en este caso con el planeta Tierra.

EarthingEsta revolucionaria terapia se refiere al contacto directo de nuestro cuerpo con los electrones de la superficie de la Tierra. Para ello basta con caminar descalzo sobre la playa, el monte o el césped de nuestro hogar. A mayor superficie de exposición mayor energía es la que se absorbe. Esto quiere decir que si durante tus vacaciones te entierras bajo la arena de cuerpo completo con traje de baño, estarás recibiendo más de estos electrones. De igual manera que si te dieras un baño de lodo como los cerditos.

Se basa en un principio simple, profundo y muy poderoso: la conexión vital y energética entre el Individuo, el Planeta y el Universo. El planeta está cargado de energía que se conduce a través de la piel (plantas de los pies) viajando por todo el cuerpo, impactando cada una de nuestras células. Estos electrones modifican nuestra sangre y además luchan con los radicales libres (los que son culpables de nuestro envejecimiento celular, entre otras cosas).

Así mismo, los beneficios son principalmente la reducción de procesos inflamatorios y las mejoras del sueño. Los proponentes de esta corriente la recomiendan para pacientes con dolores crónicos causados por artritis, fibromialgia, hernias de disco, achaques de cadera, etc. Y para aquellos que roncan como un oso y en casos más severos sufren de apnea.

 Earthing es revolucionaria no porque sea novedosa, ya que hay evidencias de que algunos grupos humanos en la antigüedad eran conscientes de este poder del planeta (como los Sioux y los Tarahumaras), sino porque ha causado una revolución entre el mundo de la ciencia. Algunos afamados doctores como A. Weill se muestran escépticos porque dicen que las investigaciones son insuficientes (que los grupos eran muy pequeños o los experimentos fueron cortos en tiempo). No obstante, hay otro grupo que proclama sus bondades, entre ellos están los doctores J. Mercola, C.Ober, S.T.Sinatra, M.Zucker, y el “Earthing Institute”. De hecho, en Alaska, los habitantes del pueblo de Haines proclaman haber recuperado su bienestar físico en el documental “Grounded”, realizado en 2013 por un cineasta de la cadena National Geographic.

Este debate es comprensible ya que podría significar un descubrimiento cardinal. Lo que sí es cierto, es que si observamos a los niños (al igual que a los cachorros) pareciera que tienen este conocimiento innato, están quitándose siempre los zapatos, caminando descalzos y acostándose en el piso en cada oportunidad.

Hasta antes de la invención del plástico, los zapatos que utilizaba el hombre eran confeccionados con pieles de animales, las cuales permiten la conducción electromagnética. Sin embargo, en nuestra vida moderna hay muchos objetos que aíslan nuestro cuerpo de esta energía, desde las suelas de goma, hasta los mosaicos, el concreto, y los pisos que imitan la madera.

Para resolver este problema se ha inventado calzado con adiciones de cobre, mantas con hilos de plata y otros artefactos que te permiten “hacer tierra” incluso mientras duermes o trabajas en tu escritorio. Para consultar estos productos entra a www.earthing.com y shop.mercola.com. Entretanto, creo que vale la pena hacer el experimento. ¿Qué tal probar 20 minutos diarios de caminar descalzos sobre el pasto? Tomarse un break de la oficina (aunque sea en el camellón) o llevar a los niños al parque. Además de entrar en contacto con la energía de la Tierra podrás recibir una dosis de vitamina D. ¡Suena loco pero es cuestión de que te animes a probarlo!

Con los pies descalzos,

Rocío

© 2015 Rocío Río de la Loza

Excusas que probablemente usas para no enverdecer tu hogar

Una reflexión sobre las críticas a las mamás green y las excusas que escucho para no realizar un cambio sostenible.

La intención sin acción no significa nada. Continuamente me preguntan “cómo volverse verdes”. Veo que son muchas las personas que tienen interés en implementar acciones en su casa, comprar productos de limpieza biodegradables, sembrar su huerto e ir al mercado orgánico, pero que se sienten tan abrumadas por TOOOODO lo que hay que hacer que deciden mejor no hacer nada. Y por tanto se la pasan poniendo pretextos para no empezar.

Pienso que se han creado varios estigmas alrededor de las mamás green y todos aquellos que promueven la sustentabilidad. Estos estigmas sirven como excusas para mejor no hacer nada al respecto. Algunas cosas que regularmente escucho son:

  1. La comida orgánica es muy elitista. Los alimentos orgánicos son demasiado caros, solamente la gente con dinero puede adquirirlos. Yo ahorita no puedo gastar en eso.
  2. La permacultura es para hippiosos y fodongos que no se quieren bañar “por no contaminar”. Eso de los baños secos es una marranada. Yo prefiero la comodidad.
  3. La cuestión de reciclar es para países desarrollados, en México todavía estamos muy retrasados, de nada sirve separar si los del camión de la basura de todas formas lo revuelven.
  4. La onda de reusar es para mamás artistas o demasiado craftys que tienen todo el tiempo del mundo. Es una flojera guardar cosas que luego no sabes ni qué hacer con ellas, nada más te llenas de basura.
  5. Aunque hay algunos productos eco-friendly de limpieza y de belleza que puedes hacer tú mismo, es muy complicado conseguir los ingredientes. Y a mí no se me da eso de DIY.
  6. La medicina holística es para yoggis y los que se clavan en el New Age. A mí no me late esa onda para nada.
  7. Lo del veganismo es una mafufada. Ahora resulta que nadie quiere comer carne pero bien que tienen a sus mascotas.

Entiendo que a veces el cambio puede parecer agotador y entre la lista de prioridades quizá para muchos hogares ser verde no ocupe los primeros lugares. Sin embargo, me gustaría esclarecer que “la onda sustentable” es para todos. Y no es una onda, ni moda pasajera, es una necesidad real para el mundo. Y es importante comprender que si tú tienes la intención de cambiar, educar a tus hijos en la responsabilidad o entrarle a la onda verde, hay que buscar el progreso y no el perfeccionismo. Porque siempre habrá algo más que puedes hacer, un producto nuevo que puedas probar, un destino eco-turístico al cual viajar.

Comienza con una acción, y después otra, y después otra. Primero con lo que comes, luego con lo que te untas en el cuerpo, después con lo que limpias tu casa, tal vez con el transporte que usas, y más adelante con los lugares a los que visitas.

No hay un orden estricto para enverdecer tu vida. Lo importante es que comiences, sin pretextos, y sin prejuicios a los que ya lo estamos haciendo. El cambio sostenible es aquel que se mejora y se sostiene por un largo periodo de tiempo. ¡Ser verde es más fácil de lo que crees y en verdad vale la pena!

© 2015 Rocío Río de la Loza

Lo que aprendí de Deepak en la cama

Es tarde ya. Debí de haberme ido a la cama hace unas dos (tal vez tres) horas. Medio lampareada por la luz de la pantalla sigo tecleando como una profesional gracias a mis clases de taquigrafía en secundaria… taka taka taka ta… sin dejar de mirar la compu mis dedos tocan una sonata… taka taka taka ta… se oyen las teclas a toda velocidad. Me detengo al escuchar un ruidito/quejido/ronquido de alguno de los niños. Paro la oreja y me quedo quieta como una estatua. Falsa alarma. Regreso a la música inspiradora. Creo que he escuchado la misma canción de Norah Jones como tres veces. Me recuerda a mis días en Plymouth, a mi amiga Yurena, a las desveladas y los eternos essays durante la maestría.

Los ojos me arden, la espalda me duele, los dedos están cuasi entumidos, mis hombros un poco encogidos y siento las piernas pesadas, como si tuviera esas bolas de los presos amarradas a los tobillos. Sé que estoy ensanchando la capacidad de mi cuerpo más de lo que debiera, pero siento que tengo que terminar ésto. Hubiera querido tomarme un café pero resistí la tentación un par de veces. Miro de reojo la lista de pendientes, con tintas de colores puedo leer las tareas que había planeado para hoy, tacho con placer las que he logrado y suspiro por las que todavía están ahí esperándome a ser ejecutadas. Checo en mi agenda lo que tengo para mañana. Había olvidado la reunión de la escuela…. Y la cotización del nuevo proyecto… ¡Qué suerte que lo apunté! Pienso mientras re-escribo otra lista para mañana en un pedazo de papel reciclado.

Cierro mi compu. Me sirvo un vaso de agua y subo arrastrando un poco las pantuflas. Recuerdo que no hice el lunch y me siento tentada a regresar a la cocina, pero pienso que mejor me levanto un poco más pronto mañana. Reviso que los niños estén bien tapados, les doy un besito, apago la luz del pasillo y silenciosamente entro al cuarto. Tropiezo con el cable hasta llegar al baño. Me miro al espejo y digo – híjole me urrrrrrrrrge cortarme el pelo. ¿Qué es eso? ¡Una cana! ¡Qué horror! Recorro mi rostro con las manos. Ni hablar del bigote…

En fin, después de mi night-time routine entro cuidadosamente en la cama. ¿Dónde dejé mi celular? Me pregunto mientras recorro a oscuras con la mano el buró de mi lado. Comienza a sonar la voz de Oprah Winfrey. Mi marido, quien se había ido a dormir no mucho antes que yo, se despierta, se acerca y me abraza mientras intento bajar un poco el volumen. Una musiquilla de fondo acompañan las palabras de introducción de Oprah y después viene la sabiduría de Deepak Chopra. Cierro los ojos, tratando de concentrarme, de respirar como lo sugiere Deepak, pero me doy cuenta que es probable que me quede dormida. Rápidamente vuelvo a abrir los ojos. Por la ventana alcanzo a ver una luz de un coche que pasa. Y por un momento, mientras respiro profundo, siento el nudo en la garganta.

¿Lo lograré? Me pregunto acerca de mi carrera profesional. ¿Lo estaré haciendo bien? Cuestiono mi maternidad. Y luego comienzo a torturarme con mis pensamientos. No inventes, me ha crecido cañón la chuleta (mientras me pellizco la cadera). Tengo que jugar más con mis hijos. Soy una mala madre. No puedo dejar de ir a mis clases de tenis, sino ¿cómo? nunca voy a avanzar. Y más vale que me compre algo nuevo porque no puedo seguir saliendo con fachas de Doña Florinda a hacer ejercicio. Chin, no apunté llamar a la dermatóloga para revisarme el lunar… ¿qué tal si me da cáncer? Pienso aterrada por un segundo. Y de ahí me arranco con una ola de ansiedad. Me invade la duda y el temor. Lo que más me aterra es morir sin haber alcanzado MIS METAS. El reloj sigue avanzando y siento que todavía me falta una eternidad.

Hace poco había leído que “no somos lo que logramos sino lo que superamos” y me había sonado razonable. Dije, pues sí, no te mides por tus logros sino por los obstáculos que superas. Pero mientras estoy ahí hundida en mi cama, sintiéndome que no soy capaz de nada, que moriré antes de lograr TODO eso que quiero lograr, escucho la voz de Deepak que dice “That is not who you are”. Y de pronto siento que se dirige directamente a mi persona. ¡Me está hablando a mí! Está metido en mi cama, entre mis sábanas, diciéndome “eso no es lo que eres”.

Me grita… tu verdadero Yo es un ser de amor, de luz, perfecto, en paz, que vive conectado a la gratitud y a la abundancia, que tiene fe, continúa diciendo. Ufffffffffff siento un gran alivio. Se me escapa una lagrimilla: ESO NO ES LO QUE SOY. No me definen los roles ni el desempeño que tengo como hija, hermana, esposa, madre, amiga, estudiante, profesionista, mamá vocal, vecina, amiga…. No me define mi pasado, ni los planes que tengo para el futuro. No me definen mis logros, ni mis errores, ni mis credentials, ni mis derrotas, ni las ventas de mi negocio, ni la marca de ropa que uso, ni la escuela a la que van mis hijos, ni el número de amigos en mi Facebook, ni los likes de mis posts, ni los tennis con los que salgo a caminar, ni los lugares a donde viajo, ni los alimentos que como o dejo de comer, ni el código postal que aparece en mis estados de cuenta, ni los números que hay en ellos, ni los obstáculos que he me han tocado vivir… Nada de eso define quién soy. Wow!!! Me inunda la emoción. Es taaaaan obvio. No sé por qué lo había olvidado. Quiero sentarme para escribirlo con un plumón permanente y recordarlo siempre.

No encuentro pluma y mi marido empieza a roncar, así que decido regresarle para volverlo a escuchar. Mientras le presto atención a la meditación Deepak habla de cómo las creencias tienen el poder de afectar nuestras actitudes, nuestras acciones y nuestra vida en general. Después explica cómo hay que modificar esas creencias y tener control sobre ellas, no al revés. Una de las creencias que prevalece en las personas es la de “No soy suficiente”. Y yo digo… ¡Bam! Eso es lo que me pasa.

¿Pero cómo me cambio el switch? Porque pensándolo bien eso ya lo sabía y deseo poder enseñárselo a mis hijos. ¿Cómo puedo transformar esas creencias que definitivamente no me están ayudando para nada? Deepak dice que nos convertimos en lo que creemos y por lo tanto hay que meditar (por supuesto, para ponernos en contacto con tu verdadero Yo) pero además que hay cuatro creencias principales que básicamente hay que creerse (ahí está el detalle chato, como diría Cantinflas).

Estas creencias son:

  • I am loving and lovable – soy amorosa y amada
  • I am worthy – soy valiosa
  • I am fulfilled and whole – estoy satisfecha y completa
  • I am safe and trusting – estoy segura y confiada

Esencialmente debemos borrar las antiguas creencias y substituirlas por éstas y eso es lo que trabajaremos en su 21-Day Meditation Experience. Pues ya estás Deepak, I am in! Sonrío mientras abrazo a mi esposo. Me siento renovada, con esperanza, liberada y agradecida. Ahora sí estoy lista para dormir. Mañana escribiré las creencias en mi espejo. Y a partir de ahora me exigiré menos y me amaré más.

Tú también puedes hacerlo.

Con amor,

Rocío

© 2015 Rocío Río de la Loza

Smoothie verde de mango y espinaca súper poderoso

Smoothie verde de mango y espinaca

Smoothie verde de mango y espinacaHe visto que hay mucha confusión entre los jugos verdes y los smoothies verdes. Así que ahí les va el rollo: los jugos se hacen en extractor y no contienen la fibra, mientras que los smoothies, también conocidos como licuados o batidos verdes, se hacen en licuadora y contienen la fibra. No es que uno sea mejor que otro, simplemente tienen diferentes funciones y beneficios.

Los jugos para mí son un complemento, es una inyección de vitaminas, minerales y fitonutrientes que rápidamente son absorbidos y en 20-30 minutos ya están corriendo por tu torrente sanguíneo. De preferencia se toman en ayuno o separados de las comidas y puedes tomar más de uno diario.

Mientras que un smoothie puede suplir a una comida ya que si se agregan los ingredientes correctos puede aportar proteínas, carbohidratos y grasas buenas de un sólo sorbo. Además como contienen toda la fibra tardan más en digerirse por lo que te mantienen satisfecha por más tiempo y ayudan a una buena digestión.

En este caso la espinaca y la avena contribuyen con la mayoría de aminoácidos (que forman proteínas) de origen vegetal. La chía y el aguacate aportan ácidos grasos Omega 3 y Omega 6. El aguacate es además rico en vitamina E, K, C, folato y B6, excelente para la piel y el pelo. La almendra aporta tanto aminoácidos como grasas buenas y carbohidratos. El mango es rico en prebióticos y antioxidantes.

Los dátiles son mi edulcorante natural favorito porque además de su dulzor aportan importantes cantidades de hierro, vitamina A y K y potasio. El potasio es un electrolito esencial para el corazón, la presión arterial y la función muscular. Los dátiles son una fruta extraordinaria porque protege contra enfermedades coronarias, algunos tipos de cáncer y la oxidación de las células por los radicales libres.

Para este smoothie utilicé moringa. ¿Qué es eso te preguntarás? La moringa es considerada un súperalimento (superfood) por su densidad de nutrientes. Es como una estación nuclear de vitaminas, minerales y fitonutrientes. Fortalece el sistema inmunológico y se utiliza para tratar varios achaques, desde problemas de la piel, dolores de cabeza, infecciones gastrointestinales, úlceras, tumores, diabetes, malaria, colesterol alto, enfermedades del hígado y riñón, entre otros. Produce un estado de bienestar en general debido a sus cualidades anti-inflamatorias y anti-oxidantes. No obstante, como cualquier otro súperalimento hay que tener precauciones y no exagerar en las dosis. Si estás pensando en concebir pronto o estás embarazada mejor consúltalo con tu doctor.

¡Bueno aquí te va la receta! Es ideal para aquellos días que no te da tiempo de desayunar o para antes de hacer ejercicio. Y si te quedaste con dudas de la moringa pues simplemente no la añadas y ya está.

Rinde para 1 súper smoothie o 2 smoothies pequeños.

Ingredientes smoothie verde de mango y espinacaLos ingredientes:

  • 1 taza de leche de almendra orgánica
  • 1 taza de agua
  • 1 taza de mango congelado
  • 1 taza de espinaca baby orgánica
  • 4 dátiles
  • 1 rebanada de aguacate
  • 1 cda de semillas de chía
  • 1 cdita de moringa
  • 3 cdas de avena previamente remojada (yo la dejé en el refrigerador durante toda la noche)

Las instrucciones:

¡Añadir todo a la licuadora y listo! Sentirás un boost de energía y verás que no te da hambre hasta la comida J.

© 2015 Rocío Río de la Loza