¿En dónde estarán las semillas del futuro?

La diversidad genética y soberanía alimentaria peligran por guerras, monopolios, desastres naturales y el mal manejo de los bancos de semillas. 

La semilla contiene el embrión de una futura planta. Define la diversidad genética de las especies vegetales silvestres y cultivadas en el planeta. En su interior abriga celosamente su ADN al mismo tiempo que cuenta la historia acerca del paisaje de donde vino y de los seres vivos que habitan en él. Una semilla es el origen y el futuro de un pueblo, de ahí que su conservación sea una práctica tan antigua como la misma agricultura. Desde entonces, los agricultores almacenan y resguardan las semillas para su supervivencia. Hoy se continúa con esta labor en-sitio en las granjas, el campo y a través de la declaración de Parques Nacionales y Reservas Naturales, donde se preserva el hábitat natural de los organismos productores de semillas. No obstante, la diversidad genética y la soberanía alimentaria peligran por guerras, monopolios, desastres naturales, falta de recursos o mal manejo de las semillas. Por ello se han creado estrategias fuera-de-sitio como los bancos de semillas, donde generalmente éstas permanecen congeladas a una temperatura de -18° Celsius. El frío y el acceso limitado a oxígeno retrasan su envejecimiento.

Las semillas pueden permanecer “dormidas” por miles de años y al despertar ser viables. Por ejemplo, una semilla de dátil de hace 2,000 años fue recuperada de las excavaciones del Palacio de Herodes en Israel y logró desarrollar una planta (dentro del laboratorio). Pero no todas las semillas pueden conservarse en un estado latente. Solamente las “ortodoxas” como el frijol, el trigo y la yuca tienen esta capacidad, mientras que las “recalcitrantes” como el aguacate, el cacao y el caucho son dañadas por las temperaturas bajo cero. Lo cual significa que no todas las plantas pueden conservarse a través de cámaras de congelación.

Existen más de 1400 bancos de semillas repartidos en aproximadamente 150 países. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) y el Instituto Internacional de Recursos Fitogénicos (IPGRI) formaron el Fondo Mundial Para la Diversidad de Cultivos (FMDC), el cual otorga financiamiento para conservar colecciones relevantes. Uno de los proyectos más importantes de este fondo fue la creación de Svalbard Global Seed Vault, una moderna arca de Noé diseñada para albergar a 4.5 millones de semillas inaugurada en 2008. Ubicada en un archipiélago de Noruega a 1,300 km del Polo Norte, fue construída dentro de una montaña de piedra, a 130 m del nivel del mar y en una zona donde no tiembla. Lo que la convierte en una bóveda capaz de resistir bombas nucleares y macro inundaciones. La construcción fue financiada por el gobierno de Noruega y los costos operativos los cubre el Fondo Mundial Para la Diversidad de Cultivos. El almacenamiento de semillas es gratis para los participantes. Funciona como una caja de seguridad de un banco, todas las semillas guardadas siguen siendo propiedad del país o institución que las envía. Se han depositado más de 320,000 muestras de semillas provenientes de 220 países. El Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), con sede en México, ha enviado 10,000 colecciones de semillas de maíz y 47,000 de trigo.

Cuando se plantea la idea de salvaguardar la soberanía alimentaria del mundo en un búnker ártico lo interesante es descubrir quiénes han financiado verdaderamente este proyecto a través del fondo anteriormente mencionado: Bill & Melinda Gates Foundation; los gigantes de los transgénicos Monsanto Corporation, DuPont/Pioneer Hi-Bred y Syngenta, las compañías más grandes del mundo dueñas de los patentes de semillas genéticamente modificadas; y Rockefeller Foundation, quien ha promovido la revolución genética desde la década de los setenta. ¿Es “curioso” no crees?

La preservación de la biodiversidad de cultivos comestibles y la conservación de la flora endémica de una región se plantean como las prioridades de los principales bancos, tal es el caso de Millenium Seed Bank Project, coordinado por el instituto británico Kew Royal Botanic Gardens, el cual tiene capacidad para albergar billones de semillas. En nuestro país existe el Banco de Semillas de Zonas Áridas y Semiáridas de México, creado por la UNAM para conservar especies silvestres de flora nativa, muchas de las cuales están en peligro de desaparecer debido a la alteración de su hábitat.

Así que si ya tienes tu huerto en casa es momento de comenzar a almacenar las semillas y armar tu propio banco. Y si todavía no tienes tus plantitas ¡pues no esperes más!

© 2015 Rocío Río de la Loza

 

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